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Vargas Llosa, el brillante

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Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Ziber el Dom Oct 10, 2010 4:48 pm

Nicolás Cabral

23 septiembre 2010

En algunos, la mención de su nombre produce espasmos. Un “espíritu incómodo”, lo llaman, apelando a una supuesta lucidez, a una hipotética capacidad crítica. Pero ¿incómodo para quién? No para su admirado amigo José María Aznar, que le ha dado trabajo en su organización neofalangista, la FAES. Ni para El País de Madrid, uno de los medios más mentirosos de la lengua, que lo tiene como columnista estrella. Tampoco para los encuentros que la Internacional Reaccionaria organiza –llamémosle por su verdadero nombre a esa reunión periódica de egresados de la Escuela de las Américas, agentes de la CIA, ex presidentes neoliberales e “intelectuales” como el que nos ocupa–, donde siempre se oye la misma cantaleta: Democracia, Libertad, pero sobre todo Libre Mercado. En una extraña pirueta psíquica, a los liberales les da por sentirse perseguidos, a pesar de ser las comparsas del poder hegemónico: ¡estamos hablando de un miembro de la Comisión Trilateral!

A Mario Vargas Llosa, que hace algunas décadas escribió dos o acaso tres novelas buenas, le sucedió algo extraño en cierto momento de su vida: pretendió pensar. No es, por supuesto, un deseo ilegítimo. Ya decía Descartes que “el buen sentido es la cosa mejor repartida del mundo”, aunque sin duda estaba equivocado. La afirmación es refutada cada vez que Vargas Llosa se acerca al teclado para opinar. Como se sabe, no es potestad universal la producción de ideas. Por desgracia, en el caso del peruano vuelto español ni siquiera las nociones ajenas sirven para pensar: lo suyo es el arte de la repetición servil. Ya Juan José Saer enlistó, cuando Vargas Llosa –en una de sus abundantes páginas negras– se opuso al enjuiciamiento de los militares genocidas de la última dictadura argentina, los componentes de su prosa periodística: “La amalgama, la información trunca, la petición de principio y la pura mitomanía”.

Para medir los alcances del pensamiento de Vargas Llosa sirve cualquiera de sus artículos, pero dejemos de lado sus columnas de opinión política: en ese campo siempre ha sido un lamentable amateur, un servidor puntual del Consenso de Washington. Detengámonos en sus intervenciones culturales, un territorio en el que, presuntamente, algo entiende.

(Antes, brevemente, sólo para alimentar cierto placer obsceno, reparemos en un poema. Su título: “Padre Homero”. No conforme con ser, hoy por hoy, el mejor narrador peruano del siglo XIX, Vargas Llosa se lanza a una nueva aventura: ser un poeta arcaico menor. La primera estrofa es un momento cumbre de la torpeza intemporal: “No sabemos si era uno o muchos. / Ni siquiera sabemos si existió / o lo inventamos / para dar un dueño o una leyenda / a los poemas que fundaron / el mundo en que vivimos.” Homero es imaginado por su pretendido descendiente: “Yo lo adivino / como un viejecito bondadoso / y excéntrico / divirtiendo a niños y ancianos / con fabulosas aventuras / de guerreros y monstruos”. Se inaugura una nueva tendencia, el lirismo liberal.)

A Vargas Llosa le preocupa a últimas fechas lo que percibe como decadencia o banalización de la cultura. En dos conferencias recientes –“La civilización del espectáculo” y “Breve discurso sobre la cultura”– pretende llamar al orden. Finalmente el escritor, que tan convulsas transformaciones ideológicas ha experimentado, se deja ver como lo que es: un conservador, un defensor de la cultura burguesa. El par de textos ayuda a entender por qué, después de haber sido un narrador que valoraba las innovaciones de Faulkner, hoy Vargas Llosa sólo sabe hablar de Victor Hugo. Lo que le preocupa es que, al democratizarse, la cultura (según la entiende su “humanismo”) se esfuma. Esta concepción, profundamente elitista, se explica bien a través del célebre dictum de Benjamin: “No existe documento de cultura que no sea a la vez documento de barbarie”. Al defender cierta concepción (aristocrática) de la cultura, Vargas Llosa defiende su reverso bárbaro. Piénsese, si no, en su apasionada defensa (¡a posteriori!) de la invasión de Irak.

La estatura intelectual de Vargas Llosa puede medirse en función de uno de sus temas: el espectáculo. No se trata de comparar un artículo suyo con el célebre libro de Guy Debord, La sociedad del espectáculo (no hay condiciones intelectuales ni morales para hacerlo), sino de contrastar los procedimientos: donde el francés devela el mecanismo por el cual el capitalismo vuelve redituable el tiempo de ocio del trabajador a través del entretenimiento, Vargas Llosa encuentra un efecto de los ataques a la autoridad que formaron parte del movimiento de Mayo del 68: la pulverización de su amada cultura burguesa. ¿Con qué autoridad habla de banalización de la cultura un defensor radical de la economía de mercado, que convierte en mercancía absolutamente todo, incluyendo los libros y la figura del escritor?

El engaño de los medios que privilegian la opinión sobre el pensamiento ha encumbrado a figuras como Vargas Llosa (o incluso a figurines como su hijo Álvaro, ese Vargas Llosa reloaded que dedica su vida a convencer a quien se deja de que todo progresista es un idiota, acaso aterrorizado por la imagen que el espejo le devuelve). Articulista peso mosca, quien ahora lamenta la decadencia de la cultura occidental es la encarnación del más flagrante cinismo. En tanto plumífero de las peores causas, su prosa escolar colabora secretamente en el fenómeno que denuncia desde el púlpito.

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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  walter el Dom Oct 10, 2010 6:37 pm

No forma parte de mis preferencias intelectuales, pero como escritor merece un respeto y como pensador ha tenido la gran virtud de no esconder su juego, cosa que muchos intelectuales no pueden decir.

No sé si me granjearé enemistades por decirlo, pero para mí Vargas Llosa pertenece a un grupo de escritores al que hay que batir con argumentos fundados. En mi concepción de lo que debe ser una democracia real, un tipo así tendría perfectamente cabida por lo que de estimulante puede ser un hilo de contra-argumentación.

Y ahora espero el aluvión de críticas...

PS: magnífico libro La guerra del fin del mundo...
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Ziber el Dom Oct 10, 2010 7:56 pm

Casi todos los escritores merecen un respeto. Vargas Llosa también.

Y sí, sería interesante poder debatir con él.

Por mi parte no recibirás crítica alguna. Pero pese a que respeto su cultura, no puedo decir lo mismo de sus posturas.
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  walter el Dom Oct 10, 2010 8:16 pm

Ziber escribió:Casi todos los escritores merecen un respeto. Vargas Llosa también.

Y sí, sería interesante poder debatir con él.

Por mi parte no recibirás crítica alguna. Pero pese a que respeto su cultura, no puedo decir lo mismo de sus posturas.

100% de acuerdo contigo, Ziber.

Ahora me voy a dormir, pero dejo pendiente para debate con vosotros mi acuerdo con una concepción de la cultura elitista en los postulados, aunque no en la transmisión y la difusión de la misma.

Nuestras democracias (insisto en lo de nuestras) han aportado una generalización de banalidades y pseudo-cultura (habrìa que decir entretenimiento) que nos han arrastrado a lo que Finkelkraut denomina la derrota del pensamiento. Esa derrota es hoy abono para las miserias ideológicas que nos tocan vivir: si los intelectuales se hubiesen erigido como estandartes de una cultura elitista en el mejor de los términos, no habrían dejado el terreno allanado a periodistas y tertulianos, lobotomizadores del pensamiento social.

Y otro gallo nos cantaría...
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  NingúnOtro el Dom Oct 10, 2010 8:52 pm

Totalmente de acuerdo, hay una confusión total entre igualdad y egalitarismo...

... igualdad NO es que quien esté más capacitado se tenga que hacer una lobotomía mientras no se descubran los injertos de inteligencia para incrementar la de los demás.

Capacitación y egoísmo no tienen por qué ir de la mano. Expulsar a los más capacitados por puro miedo a que tomen las riendas de cualquier proyecto en beneficio propio... es regodearse en la derrota como meta insurmontable.

Creo que el problema no es como lo planteas, que los intelectuales han desertado, sino que han sido expulsados y se han quemado los puentes del diálogo como forma civilizada de entenderse, con lo que no ven cómo integrarse sin violentar una situación democrática puesto que apoyada por las grandes mayorías que se encuentran cómodas limitándose al mínimo esfuerzo.

Resulta cansino que cuando se propone cualquier cosa mínimamente coherente que demande una capacidad de síntesis y conceptualización algo por encima de lo que tiene a su disposición la mayoría... se le replique a uno que quién se crée que es, pensando que ha visto una luz donde otros (con pedigrí) no han sabido ver nada, cerrando de inmediato la vía del esfuerzo, el intentar comprender lo que ese alguién dice.

Llega un momento en que uno ya pasa de volver a intentarlo...
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Cior el Dom Oct 10, 2010 10:38 pm

Sus posturas están en el centro del huracán, sobre todo viniendo de donde viene. Nunca se pronunció sobre el golpe de estado a Zelaya, ninguna acusación al gobierno de Uribe sobre los 2000 ejecutados enterrados secretamente (reconocido por el ejército colombiano) y tantas y tantas otras.

El articulista de El País, amigo y colaborador de las FAES es ante todo un neoliberal traidor de su propia literatura.
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Ziber el Mar Oct 12, 2010 10:00 am

Mario Vargas Llosa como síntoma

En el ámbito de la reflexión freudiana sobre el inconsciente, “somos hablados” por el lenguaje al mismo tiempo que utilizamos, de forma deliberada, las palabras que lo constituyen como tal. La verificación de nuestro aserto se comprueba a diario en la vida cotidiana, esa misma de la que Freud diagnosticó sus patologías.
En un programa de la televisión francesa, a una ex ministra de Nicolas Sarkozy se le traba la lengua –ella misma reconoció después que habla demasiado deprisa–, confunde inflación con felación y dice que esta última era prácticamente nula en sus datos sobre la situación económica del país galo. El lapsus linguae ha dado la vuelta al mundo y comentaristas de toda laya –desatando (ellos también) sus lenguas– especulan en torno a en qué estaría pensando la ex ministra y qué hubiera dicho el padre del psicoanálisis al respecto, porque es bien cierto que en el acto fallido del lenguaje se expresa la auténtica verdad del sujeto: al hacer emerger lo que éste mantenía encerrado en su interior, sus palabras lo ponen en evidencia. Mario Vargas Llosa, tras recibir la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura de 2010, dijo: “Espero que me lo hayan dado más por mi obra literaria que por mis opiniones políticas”. No sabemos si se sonrojó tras tamaña afirmación, pero sí estamos convencidos de que, en su fuero interno, debió pensar en el conocido dicho castellano: por la boca muere el pez. Aparte de revelar una cierta esquizofrenia entre su talante de hombre de letras y la persona cívica que emerge en sus intervenciones periodísticas, las palabras del novelista peruano esconden un reproche amargo contra la Academia Sueca, que tantos años le ha hecho esperar la concesión de un premio del que se sabe ampliamente merecedor para, a fin de cuentas, otorgárselo ahora por razones de política planetaria. Vaya por delante nuestra afirmación de que el novelista de Arequipa se lo merecía ya en 1969, cuando publicó su monumental Conversación en la Catedral, y que desde entonces no ha hecho sino acumular méritos con su obra posterior. Vargas Llosa, el benjamín aventajado de una generación irrepetible de fabuladores latinoamericanos tocados por la gracia, es un narrador fuera de serie, pero también la punta de lanza del neoliberalismo más reaccionario. No es, desde luego, el primero en quien ética y estética han tomado caminos opuestos: Lope de Vega, excelso poeta, fue un judas al servicio de los poderosos; por su parte, Louis-Ferdinand Céline compaginó el fascismo con esa maravilla titulada Voyage au bout de la nuit (1932). Pregunta: ¿en qué rincón del inconsciente vargasllosiano radicaría entonces el reproche al que aquí estamos aludiendo como posible explicación de sus palabras? Respuesta: en el del rencor acumulado por los años perdidos a la espera de un tren que siempre pasaba de largo y que ahora se detiene a recogerlo demasiado tarde, cuando buena parte de sus lectores piensan ya que su escritura periodística, al dictado de Washington, ha sido el precio de la gloria. ¿Es la Academia Sueca impermeable a los vaivenes de la política? No, en absoluto, y si en su momento le denegó el premio a Jorge Luis Borges por sus intempestivas alabanzas a la junta militar argentina y se lo dio más tarde al rebelde e iconoclasta Dario Fo, ahora se lo otorga a esa suerte de guerrillero intelectual del Imperio que es Mario Vargas Llosa. Las piezas del puzzle global encajan a la perfección: la reciente entrada de la extrema derecha en el parlamento sueco –constituida hoy en árbitro político del país escandinavo– es el termómetro que mide la temperatura ideológica actual de Suecia; temperatura que, a su vez, es un reflejo fiel de la del resto de Occidente, gobernado ya en exclusiva por la derecha (no nos engañemos, la socialdemocracia es una derecha light)… salvo en una parte de Latinoamérica. Es en dicho contexto de la partida de ajedrez que dirime la política planetaria donde encajaría el peón que es Vargas Llosa (el rey, por su parte, observa las jugadas desde el Despacho Oval). Otro peón, también muy sintomático de cómo anda el mundo, es el chino Liu Xiaobo, quien acaba de recibir el premio Nobel de la Paz. Es curioso cómo estos dos galardones, que premian actividades subjetivas –no científicas– de los seres humanos, han ido a parar a las dos zonas geográficas que más preocupan en Washington hoy en día: por un lado, a Latinoamérica, donde Cuba sigue resistiendo y la Revolución Bolivariana hace estragos entre la derecha vendepatrias de Venezuela, Bolivia y Ecuador; por el otro, a Asia, donde el gendarme universal está enfangado hasta las cejas sin poder salir ni vencer militarmente (Iraq, Afganistán y Pakistán podrían ser su tumba) y donde China amenaza por primera vez en la historia con arrebatarle el cetro imperial. ¿Qué función política se les habría asignado ahora a estos dos hombres en dicha partida de ajedrez? A Vargas Llosa, la de kamikaze cultural de Washington en Latinoamérica. A Liu Xiaobo, la de eficaz utensilio para el desgaste de la corrupta clase dirigente china. En tal sentido, los premios que hoy reciben Vargas y Xiaobo serían simplemente un síntoma del avance inexorable de la globalización neoliberal liderada por el Imperio actual, a saber, el movimiento táctico de un peón cultural y otro sociológico para que ambos preparen el terreno a las armas verdaderas, las que matan a sangre y fuego.

Pero volvamos a Freud: el hecho de saberse una marioneta política durante varias décadas habría dado lugar a una dolorosa herida oculta –reprimida– en el narcisismo del ya septuagenario Vargas, pues una cosa es haber puesto voluntariamente su arte al servicio de un amo y otra muy distinta aceptar luego de buena gana que éste mueva los hilos a su antojo y le pague tarde y a destiempo, sin haberle permitido nunca escoger la mejor ocasión para su entrada en el selecto club de los mejores. Los grandes artistas –Vargas lo es– tienen su orgullo y no les gusta que se vislumbre el lado oscuro de su canonización. Si esta hipótesis es cierta, también sería perfectamente lógica la descomunal cobertura que los medios convencionales españoles dedican estos días a la noticia, constituida por variaciones en torno a la nota oficial con la que la Academia Sueca justificó el otorgamiento del premio, según la cual el escritor peruano sería un campeón de la lucha por las libertades democráticas en Latinoamérica y un denunciante implacable de los excesos del Poder, allá donde éste se encuentre... En los artículos ditirámbicos de El País, por ejemplo, brilla una muy coherente línea de liberalismo neocon, patognomónica de una derecha democrática empecinada –como todas las derechas– en imponer sus ideas encubriéndolas bajo el manto de ese buen sentido (lógico y moral) que ya denunciara Simone de Beauvoir hace más de medio siglo (La pensée de droite, aujourd’hui, 1955). El pensamiento político de la derecha occidental no concibe que alguien pueda opinar de forma distinta a la suya, tal como demostró magistralmente Santiago Alba Rico en Trofeos de Guerra, su visionario texto (¡de 2003!) sobre Mario Vargas Llosa.

El Nobel concedido al autor de La guerra del fin del mundo sería una ayuda suplementaria a la globalización político-ideológica en el momento histórico que nos ha tocado vivir, una época peligrosa para los países cuyos gobiernos piensan y actúan a contracorriente, lejos de veleidades imperiales: Venezuela, Bolivia, Ecuador… sin olvidar a la Cuba revolucionaria. No cabe la menor duda de que el credo político derechista que transmite el escritor peruano en sus artículos de El País aumentará a partir de ahora su predicamento en Latinoamérica, con repercusiones impredecibles.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=114709
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  walter el Mar Oct 12, 2010 7:20 pm

Vaya por delante nuestra afirmación de que el novelista de Arequipa se lo merecía ya en 1969, cuando publicó su monumental Conversación en la Catedral, y que desde entonces no ha hecho sino acumular méritos con su obra posterior. Vargas Llosa, el benjamín aventajado de una generación irrepetible de fabuladores latinoamericanos tocados por la gracia, es un narrador fuera de serie, pero también la punta de lanza del neoliberalismo más reaccionario. No es, desde luego, el primero en quien ética y estética han tomado caminos opuestos: Lope de Vega, excelso poeta, fue un judas al servicio de los poderosos; por su parte, Louis-Ferdinand Céline compaginó el fascismo con esa maravilla titulada Voyage au bout de la nuit (1932).

Joder, no podria expresarlo mejor. De acuerdo al 1000%

Gracias, Ziber
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Ziber el Mar Oct 12, 2010 7:30 pm

Un placer.

A mí también me ha gustado mucho el artículo.
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Cior el Lun Oct 18, 2010 7:26 am

BENEDETTI V/S VARGAS LLOSA:Ni Corruptos Ni Contentos…

Este es un texto que hay que leer; es la respuesta de Mario Benedetti a las criticas de Vargasllosa, que los llama a él y a otros de «intelectuales condicionados» o «perros de Pavlov»; defendiendo su sosprendente viraje a la derecha. Un texto que describe bellamente, los entresijos de la militancia intelectual en America latina… lean, piensen y opinen, siempre es bueno opinar.





Ni Corruptos Ni Contentos…

El innegable talento demostrado por Mario Vargas Llosa en sus siete novelas, los premios y honores acumulados en más de veinte años, así como la extraordinaria difusión alcanzada por sus libros, han generado y generan una razonable expectativa ante cada uno de sus comentarios y opiniones, aun cuando no se limiten al campo específico de la literatura.

En los últimos años, el autor de La casa verde ha mostrado cierta preocupación por explicar sus preferencias y desencantos políticos. Entre las primeras figura, por ejemplo, el Gobierno de su país, encabezado por Fernando Belaúnde Terry; entre los segundos están la revolución cubana y, de un tiempo a esta parte, la revolución sandinista. Desde 1960 a la fecha, Vargas Llosa ha efectuado un viraje espectacular en sus predilecciones políticas, y si bien siempre se ha esforzado por demostrar que su desvelo especial es la libertad, lo cierto es que hace quince años era entusiastamente apoyado por las izquierdas latinoamericanas, y hoy en cambio es halagado y arropado por las derechas. Es claro que en aquel apoyo y en este sostén caben anchas franjas de malentendidos que no corresponden al autor en cuestión, pero de todas maneras son señales a tener en cuenta. Las izquierdas suelen equivocarse en sus fervores; las derechas, casi nunca.

Me parece absolutamente legítimo que un escritor, y más si es alguien conocido y admirado como Vargas Llosa, se sienta tan presionado por la realidad como para pronunciarse frecuentemente sobre ella. La circunstancia de que muchos intelectuales latinoamericanos, a pesar de no practicar la obsecuencia ni la obediencia ciega que suele atribuirnos Vargas Llosa, mantengamos nuestra adhesión a las revoluciones de Cuba y Nicaragua no nos impide comprender que vanos aspectos de esas realidades hieran, vulneren o incluso descalabren ciertas pautas y arquetipos de otros intelectuales. De modo que mientras Vargas Llosa se limitó a expresar su visión personal de lo que consideraba un sistema político ideal (modelo que, con los años, se fue desplazando de Cuba a Israel), así como sus implacables juicios ante los arduos procesos revolucionanos, la distancia entre sus posiciones y las de la mayoría de los intelectuales latinoamericanos sigue creciendo, pero el respeto mutuo se mantuvo. Hoy Vargas Llos reconoce de manera explícita (véase la entrevista concedida a Valeno Riva en Panorama, Roma, 2 de enero de 1984) que su postura es francamente rninoritana entre los intelectuales de nuestros países. Esa comprobación no sólo lo sacude y lo irrita, sino que lo lleva a un nivel de agravios que no suele ser moneda corriente en el mundo cultural latinoamericano, donde siempre han existido y coexistido enfoques diversos y hasta contradictorios.

Frecuentemente leo artículos de Vargas Llosa y entrevistas que concede a los medios de comunicación; sin embargo, en el reportaje de Panorama antes mencionado encuentro por vez primera algunas tajantes afirmaciones que nunca vi reflejadas en sus colaboraciones latinoamericanas. Pude leer esa nota porque unos amigos me la enviaron desde Italia debido a que yo era allí directamente aludido. Corruptos y contentos titula Valerio Riva a toda página el artículo en cuestión, sintetizando así el diagnóstico de su ilustre interlocutor acerca de sus colegas latinoamericanos. Sólo menciona tres excepciones (aclara que «hay que buscarlas con linterna»); Octavio Paz, Jorge Edwards y Ernesto Sábato, pero tengo mis dudas de que este último se sienta halagado por integrar la terna. Según declara Vargas Llosa, el llamado caso Padilla le restituyó la soberanía individual, y desde entonces ya no se siente «una suerte de zombi, de robot, de instrumento», como sugiere que todavía han de sentirse muchos de sus colegas. Traza una línea divisoria entre los intelectuales de Europa y los de América Latina: «Entre los intelectuales europeos de izquierda ha tenido lugar un saludable replanteamiento, pero en América Latina la mayoría baila aún obedeciendo a reflejos condicionados, como el perro de Pavlov». Cuando Valerio Riva le pregunta cuántos y quiénes son esos «intelectuales condicionados», Vargas Llosa responde: «Gabriel García Márquez, Mario Benedetti y Julio Cortázar. Éstos son los más ilustres, pero luego hay un número infinito de intelectuales medianos y menores, todos perfectamente manipulados, subordinados, corruptos. Corruptos por el reflejo condicionado del miedo de afrontar el mecanismo de satanización que posee la extrema izquierda. (…) Intelectuales respetabilísimos tragan las mentiras más infames simplemente para no ser triturados por ese mecanismo de difamación».

Entiendo que el propio Vargas Llosa no es una aceptable prueba de su teoría, ya que desde hace años se viene despachando a gusto sobre algunas de nuestras más firmes convicciones, y sin embargo no parece haber sido muy triturado: no sólo no recuerdo que nadie lo haya tratado de «corrupto y contento», ni siquiera de «perro de Pavlov», sino que más bien ha sido promocionado, elogiado, editado, premiado y traducido como pocos escritores de este mundo. Tal vez su caso podría ser ejemplo del extraordinario apoyo que puede lograr un escritor cuando, además de producir excelentes obras, ataca las posiciones y actitudes de izquierda. Realmente, Vargas Llosa no es demasiado convincente como modelo de intelectual triturado. Pero no se detiene allí: «En los países del Tercer Mundo y sobre todo en América Latina, el intelectual es un elemento fundamental del subdesarrollo. No es alguien que lucha contra el subdesarrollo, sino que él mismo es un factor de subdesarrollo, ya que es un gran propagador de estereotipos y crea reflejos intelectuales condicionados. Al repetir todos los lugares comunes de la propaganda, termina por obstruir cualquier posibilidad de creación de nuevas fórmulas de liberación», Tengo la impresión de que la teoría de los reflejos condicionados ha ido condicionando a Vargas Llosa. Gracias a Pavlov sabemos ahora que el subdesarrollo no es una consecuencia del desarrollado y sub-desarrollante imperialismo, ni de las intocables transnacionales, ni del extendido analfabetismo, sino del alfabetizado y maligno intelectual. Toda una revelación, aunque nos sea difícil imaginar (quizá debido a que somos zombis o robots) que Carpentier o Neruda resulten más culpables de nuestras miserias que la United Fruit o la Anaconda Copper Mining. Es probable que cuando Vargas Llosa menciona el carácter corrupto (y contento) de la mayoría de los escritores latinoamericanos esté pensando en el oro de Moscú. Lamentamos desilusionarlo. Ni los mejores atornillados robots de entre nosotros hemos tenido acceso a esa cuota áurea. Supongo que no se referirá a los derechos de autor generados en los países socialistas, en primer término porque son harto dificiles de cobrar, y en segundo, porque el propio Vargas Llosa ha sido profusamente publicado por las editoriales comunistas.

A un intelectual del alto rango artístico de Vargas Llosa debe exigírsele una mínima seriedad en los planteos políticos, particularmente cuando éstos ponen en entredicho la probidad de sus colegas. Hablar de «corruptos y contentos» en una rejón del mundo en la que hay tantos intelectualesperseguidos, prohibidos, exiliados; donde hay por lo menos veintiocho poetas (incluido su compatriota Javier Heraud) que perdieron la vida por causas políticas; un continente que ha conocido el holocausto de Rodolfo Walsh, Haroldo Conti, Paco Urondo; la desaparición de Julio Castro; el asesinato de Roque Dalton e Ibero Gutiérrez; la prisión de Carlos Quijano y Juan Carlos Onetti; la tortura de Mauricio Rosencof y la muerte heroica de Leonel Rugania; hablar de «corruptos y contentos» en ese marco de discriminación y de riesgo, de amenazas y de crimen es, por lo menos, una actitud insoportablemente frívola.



Ni corruptos ni contentos. El segundo calificativo es casi tan grave como el primero, y revela el mismo desconocimiento del material humano que hoy sostiene y profundiza la cultura de América Latina. ¿Cómo podremos estar contentos si en cada minuto muere un niño en América Latina debido ahambre o a enfermedad; si cada cinco minutos ocurre un asesinato político en Guatemala; si hay treinta mil desaparecidos en Argentina? Confieso que, en el fondo, ésta ráfaga de agravios, esta virulenta ofensiva que Vargas Llosa dedica a aquellos intelectuales que no comparten sus ideas, me decepciona bastante. Precisamente por haber disfrutado tanto, como lector, de la obra de Vargas Llosa, me entristece particularmente esta injusta diatriba, esta falta de mínimo respeto a quienes, como él, aunque probablemente no tan bien como él, luchamos a diario con la palabra y tratamos de convertirla en literatura, es decir, en patrimonio de todos. Hace tiempo que nos hemos resignado a que no esté con nosotros, en nuestra trinchera, sino con ellos, en la de enfrente, pero en cambio no podemos resignarnos a que, por diferencias ideológicas o amparado quizá en las dispensas de la fama, recurra al golpe bajo, al juego ilícito, para reforzar sus respetables argumentos. Afortunadamente, la obra de Vargas Llosa está netamente situada a la izquierda de su autor, y seguirá siendo leída con fruición por los zombis, los robots y los perros de Pavlov.

http://focus007.wordpress.com/2007/11/11/benedetti-vs-vargas-llosani-corruptos-ni-contentos/
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  ECO. el Lun Oct 18, 2010 11:43 pm

Que le hayan concedido el Premio Nóbel de Literatura a Vargas Llosa teniendo en cuenta que es de Perú, país del que intento ser presidente , me lleva ha hacerme la vieja pregunta de ¿ Que sentido tiene la literatura en un mundo que pasa hambre?.

Tengo que reconocer que solo conozco a Vargas Llosa por algún articulo de los que ha publicado en el periódico El País, no he leído ninguno de sus libros ni pienso hacerlo, no comparto la gran mayoría de sus ideas. No se, no comprendo por que recibe tanto juego a la vez , a nivel internacional, de la izquierda y la derecha política.

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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Ziber el Mar Oct 19, 2010 8:27 am

ECO. escribió:Que le hayan concedido el Premio Nóbel de Literatura a Vargas Llosa teniendo en cuenta que es de Perú, país del que intento ser presidente , me lleva ha hacerme la vieja pregunta de ¿ Que sentido tiene la literatura en un mundo que pasa hambre?.

Tengo que reconocer que solo conozco a Vargas Llosa por algún articulo de los que ha publicado en el periódico El País, no he leído ninguno de sus libros ni pienso hacerlo, no comparto la gran mayoría de sus ideas. No se, no comprendo por que recibe tanto juego a la vez , a nivel internacional, de la izquierda y la derecha política.

Es fácil. Le derecha anda escasa de intelectuales de verdad, y la izquierda no está acostumbrada a que uno que lo es, sea díscolo.
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Re: Vargas Llosa, el brillante

Mensaje  Fergar el Mar Oct 19, 2010 8:45 am

La literatura proporciona cultura. Y la cultura es imprescindible para eliminar injusticias.

Vargas LLosa tiene de izquierdas lo que yo de Cardenal Primado de España.

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